Enfrentar el mundo o conquistar esos espacios que históricamente ha sido ocupados por los hombres, genera un doble desafío para las mujeres.

Al desarrollarse cada situación, se encontró con un elemento común, el hecho de tener que demostrar su conocimiento y que este no fuera dado por sentado, sino, por el contrario, por considerarse que para alcanzar estos cargos públicos tuvo que recurrir a su atractivo físico y sus cualidades como mujer para ser tenida en cuenta y no como una mujer pujante, luchadora, con idoneidad y conocimiento, sino, por el contrario, una persona que se ha vendido al mejor postor para alcanzar sus objetivos, al ser fácil y transable.

En cada paso, en el que soñaba con ser alcaldesa, gobernadora, senadora o alcanzar otros cargos honorables, encontró varios caminos, asumir la ideología conservadora de acompañarlos en una lucha oligárquica, sucumbir a las insinuaciones, acoso sexual y laboral, o renunciar.

Frente a ello optó por no dejar sus sueños atrás, manteniendo su ética intacta, sin embargo, tomó la autocensura como prevención, decidió excluirse de espacios como fiestas, invitaciones, y encuentros sociales, todo ello con el propósito de evitar determinadas acciones que la incomodaban:  excesos y propuestas, pero, había algo que le generaba una mayor inquietud y preocupación, y era si con el tiempo debía transformar su forma de pensar, es decir, si finalmente iba a sucumbir a la presión cultural y a la del medio en el que se desenvolvía, pues lo último que quería era no adoptar formas machistas ejercer sus diferentes cargos públicos. Para mantenerse vigente, ser tenida en cuenta y permanecer en el mundo político, debía adaptarse a la ideología partidista, aquella que prefería lo que tradicionalmente había imperado: a los hombres y su manera de gobernar para ellos mismos; significaba, ser como ellos, en muchos casos observando y callando. Le preocupaba impulsar con sus omisiones, la creencia colectiva hacia la mujer pereirana, para relegarla a un papel sexual.

A pesar de todo, a Margarita, nunca le pesó como pereirana tener el rótulo impuesto para hacerla vulnerable y sucumbir ante algún tipo de dominación, tenía claro ante todo cuál era la razón de su ser…

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Por Angélica

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